“El problema más importante que tenemos es la caída de la demanda. La gente está comprando comida con tarjeta, no ropa ni zapatos”, afirmó Pedro Bergaglio, presidente de la Cámara del Sweater, en una entrevista en el streaming Inteligencia Empresarial.
Bergaglio explicó que la apertura indiscriminada de importaciones agravó la situación. “Con las políticas del gobierno de Javier Milei se abrieron más de 14.000 nuevas CUIT de importadores, y hoy el 60% de la ropa que se usa en la Argentina es importada”, precisó.
Según datos del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF), los precios de la indumentaria y el calzado cayeron más de un 30% en términos reales desde 2023, mientras los servicios aumentaron un 53%. Sin embargo, esta baja no responde a una mejora de la competencia, sino a un sobrestock que el mercado interno no logra absorber.
“Sobran zapatos, pero falta gente que pueda comprarlos”, resumió Horacio Moschetto, presidente de la Cámara de la Industria del Calzado.
Desde la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) también manifestaron preocupación y pidieron reactivar los planes de pago con tarjeta y medidas que impulsen el consumo. “Sin poder adquisitivo, ninguna industria se sostiene”, señalaron en un comunicado.
Endeudamiento récord con tarjetas de crédito
Mientras la demanda se derrumba, el endeudamiento con tarjetas no deja de crecer. Entre julio de 2024 y julio de 2025, la deuda real con tarjetas aumentó un 55%, según datos del Banco Central.
Las provincias con mayor deuda por habitante son Ciudad de Buenos Aires, Tierra del Fuego y Santa Cruz. En total, 11,5 millones de argentinos —casi una cuarta parte de la población— mantienen deudas con tarjetas de crédito.
Un desafío para 2026: recuperar la demanda interna
Los empresarios coinciden en que el gran reto del Gobierno será recuperar el consumo interno. La estabilidad fiscal, advierten, ya no alcanza si las familias no pueden llenar el changuito ni pagar los resúmenes de tarjeta a fin de mes.
“Podemos tener inflación baja y cuentas ordenadas, pero sin consumo no hay industria que resista”, concluyó Bergaglio.





