La Agrupación 23 de agosto es un espacio con una fuerte impronta de género. En esta oportunidad, la referente Soledad Acuña reflexiona acerca de la importancia de un nuevo aniversario del nacimiento del movimiento #NiUnaMenos.
Comunicado de la agrupación 23 de agosto
Desde el año 2015, cada 3 de junio, se encuentran en las calles miles de mujeres, mujeres trans, travestis, lesbianas, varones trans, personas no binaries y más, que alzan sus voces y las voces de quienes ya no la tienen porque han sido víctimas de la violencia machista. Ese movimiento concentra, en su pluralidad, el hartazgo respecto de los diferentes modos en que las violencias, por motivos de género, siguen presentes en nuestra sociedad, la negación a aceptar lo inaceptable: seguir sumando femicidios, travesticidios y crímenes de odio.
Ni Una Menos es un colectivo que reúne a un conjunto de voluntades feministas, pero también es un lema y un movimiento social, que hizo que en poco tiempo en cada hogar, sumado o no a la lucha en las calles, puedan identificarse pequeñas inequidades y violencias cotidianas como acciones que agravian las biografías y cercenan la vida en libertad: de poder decir sí o de decir no. Este movimiento quiere permear las bases de la desigualdad, y transformarla.
Debemos seguir desbordando los cercos en los que la sociedad patriarcal nos confina, a seguir hablando para las que no se reconocen feministas pero tienen prácticas de autonomía, para las que se sienten oprimidas pero no identificaron la causa, para las que simplemente quieren vidas libres de violencias, para quienes se escurren de la diferencia de géneros, para los varones que revisan sus prácticas y, también, para quienes aún no lo hacen.
Desde la teoría las mujeres históricamente fuimos construidas como todo “eso” que no es un hombre, que salimos de una costilla, que somos un misterio… Así se configura lo femenino en nuestra sociedad como algo distinto, la otredad algo que inclusive vale menos que la vida de un varón. Los femicidios son la consecuencia de una sociedad que todavía sostiene que las mujeres somos propiedad privada de los varones, que nos sexualiza y que somos inclusive victimarias de nuestro propio trágico destino. Solo queda el camino de la fuerza y la solidaridad feminista hasta que nacer mujer no signifique vivir en peligro, hasta que cada mujer sea libre.
Agrupación 23 de Agosto Pilar – Compañera Duarte Soledad.





