Un pilarense en la Exposición de arte «Sylvestrum»: Celebrando la naturaleza a través del arte

El artista de Pilar, Víctor Gómez, participará de la expo que se realizará este sábado en la ciudad de Palermo.

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El arte y la naturaleza se unen en una maravillosa exhibición titulada «Sylvestrum», donde la misma naturaleza toma el papel principal a través de las obras de destacados artistas. Bajo la curaduría de B. Rojas y L. Poceiro, esta exposición promete explorar la belleza y la importancia de la naturaleza a través de una variedad de expresiones artísticas.

Artistas destacados

«Sylvestrum» contará con la participación de renombrados artistas cuyas obras han sido inspiradas por la naturaleza. Entre los artistas presentes se encuentran:

  • Adriana Capisciolto
  • Agustina Mazzei
  • Alejandra Feijo
  • Andrea Astrada
  • Clara Velasco
  • Daniel Capano
  • Dario Zilbersztein
  • Elena Ivanova
  • Elisabet D´Epenoux
  • Elisa Travisan
  • Gabriela Tavella
  • Horacio Elena
  • Lorena Nadalin
  • Mara Wolansky
  • Marcela Luraschi
  • Susana Silvani
  • Susana Blanco
  • Víctor Gómez

Estos talentosos artistas ofrecerán su visión única de la naturaleza a través de sus obras, creando una experiencia visualmente impactante.

Inauguración y detalles de la exhibición

La inauguración de «Sylvestrum» se llevará a cabo el día 10 de febrero a las 19:00 hs en la ubicación: Armenia 1366, Palermo. Durante la inauguración, los asistentes tendrán el placer de disfrutar de la música en vivo a cargo de los talentosos músicos Roberto Moreno y Lucía Moreno, quienes complementarán la experiencia artística con su melodiosa interpretación.

Después de la inauguración, la exposición estará abierta al público en general en los siguientes horarios:

  • Lunes a viernes: 11:00 – 21:00 hs
  • Sábados: 11:00 – 22:00 hs
  • Domingos: 11:00 – 17:00 hs

¡No te pierdas la oportunidad de sumergirte en «Sylvestrum», una exhibición que celebra la belleza y la importancia de la naturaleza a través del arte!

SYLVESTRUM

Fusión tiró la piedra al estanque y se generaron olas. Alguien propuso acercar los conceptos de territorialidad geográficamente hablando, como el espacio donde se alojan vidas, donde lo biótico y lo abiótico comulgan todo el tiempo en constante equilibrio y desequilibrio.

Por otro lado hubo quien vinculo los espacios cálidos y fríos y los hizo dialogar desde el color.

El no color emergió, para hablarnos de la nieve necesaria, de la hoja caída, del tronco despojado.

El cortejo y la reproducción de las especies se hicieron presentes en otra ola de este estanque, como quien quisiera asegurar su supervivencia. Cacatúas y felinos, guanacos y bisontes, caballos y peces adaptándose caprichosamente a su hábitat, como una necesidad imperiosa de extender la vida, moviéndose en manadas, en bandadas, cardúmenes exhibiendo su fuerza y poderío.

Una inquietante brisa nos aproximó a la fragancia femenina, a la sensualidad de sus aromas y sus sentidos, a los ritmos de su cuerpo y a sus ciclos.

Otro movimiento estuvo marcado por las olas de la deformación, de lo putrefacto, de aquello que se descompone para regenerar en nuevas formas, con nuevos colores y olores, rompiendo el molde de lo bello, reinventándose.

Moverse en la ola de la diversidad vegetal nos permitió disfrutar reflejos y formas, tonalidades azuladas, amarillos verdosos. El resplendor de la luna de otoño nos mostró una cascada, activa, sonora, presente.

No pudimos eludir la ola de la predación, la trampa, la extinción y nos enredaron sus redes como nos enreda y nos involucra cada lucha de cada ser vivo.

A veces la ola dormía en la costa, mansa, serena, depositada por una marea inmensa, permitiendo la contemplación de la magnificencia, alejándonos de lo dramático y de lo caótico con que a veces este sistema se muestra.

Y ahí nos detenemos, en la orilla erosionada de la resiliencia, percibiendo la fragilidad humana en un imponente mundo sylvestrum que, a pesar de nosotros, nos alberga.