Los discursos y gestos de odio no dejan de surgir en la oposición con sesgos clasistas y sexistas. Los hemos escuchado de Bullrich, de Vidal, de Acuña, de Inés Ricci en Pilar, hace unos pocos días de Sabrina Ajmechet (UNICABA) y ahora del diputado Fernando Iglesias. Sucedió, cuando en pos de objetar una visita de la actriz Florencia Peña al Presidente en la quinta de Olivos, hizo referencia a encuentros y escándalos sexuales. Para colmo de males, como pasa con gente tan limitada y nociva, cuando quiso aclarar, oscureció aún más, en términos irreproducibles. Al responder por las repercusiones de sus dichos, la bajeza de sus declaraciones llegó a niveles inusitados.
Sus expresiones misóginas generan dolor, indignación y nos retrotrae a la falta de reconocimiento de la violencia machista que tanto daño nos ha hecho como sociedad, manifestándose desde graves desigualdades e injustas postergaciones, hasta la muerte, traducida en los femicidios, que acaba de reportar La Casa del Encuentro, alcanzando los 164 en 211 días del 2021.
Otros de sus compañeros se mostraron cómplices, como Waldo Wolff y otras y otros lo apoyaron, así como lo han hecho los medios de comunicación hegemónicos tratando de justificar lo injustificable.
Cabe preguntarnos cuándo y cómo podremos detener estos embates por temas y posturas que parecían superadas, en las que creíamos que se había evolucionado. Es por eso que los pedidos de acciones disciplinarias, peticionando la expulsión del diputado de la Cámara, se tornan insoslayables. Así lo han hecho las compañeras diputadas, lideradas por Gabriela Cerruti, en esta oportunidad. Es en el Congreso donde se debate, cada día, un modelo de sociedad y de país, en el que ya no pueden tolerarse los agravios, las miradas sexistas y la violencia destructiva y retrógrada que nos hace involucionar.
Si teníamos alguna duda de lo que podíamos esperar de Iglesias, ya nos las ha despejado. Si aún teníamos la expectativa de poder dialogar con la gente de Juntos por el Cambio y dar lugar a debates superadores, las esperanzas se han truncado definitivamente.
Es momento de decir basta, no lo podemos dejar pasar. Personas con estas actitudes no pueden tener un lugar que debe honrarse, con la responsabilidad que nos confiere ser representantes del sentir de nuestro Pueblo. Debemos ser definitivamente terminantes, no hay lugar para el odio en la Argentina que se está poniendo de pie. No queremos, ni nos merecemos un minuto más de Iglesias en su banca. Basta de odio.
#ElAmorVenceAlOdio. #MujeresLibresDeViolencias #FueraIglesiasdelCongresoNacional
Concejala Marcia González.





