El síndrome es un conjunto de síntomas, que se produce en los hijos, cuando un progenitor, mediante distintas estrategias, transforma la conciencia de los niños con objeto de impedir, obstaculizar o destruir sus vínculos con el otro progenitor.
En Pilar el caso de Veronica Chesta es de público conocimiento, por la denuncia judicial que lleva a cabo en el Juzgado de Familia número 1 a cargo de la jueza, Mariana Valentini: ¨Lo que pedimos es un juzgado de familia que actue y trabaje seriamente para ponerse en la piel de las familias¨.
¨En la fase 1 de la pandemia, dejé a mi hijo con su papá y no lo vi nunca más. Pido la restitución de mi hijo al juzgado, al padecer este síndrome mi hijo es manipulado y la jueza también ayudó a sacarlo por otro lado para poder dárselo a su padre. Esto ya lo viví con mi hija que hoy tiene 20 años¨, contó Veronica a raíz del hecho que sucede con respecto a su hijo menor.
Lo que se le pide al juzgado es que escuche al menor pero teniendo en cuenta el antecedente con el que cuenta el padre del mismo, ya que no es un caso aislado y pasa en todo el país, donde los hijos quedan como rehenes de alguno de sus progenitores: ¨Ese tipo de personas siembran el miedo en un niño o niña y la justicia tampoco ayuda. En los relatos no hay una contundencia en el reclamo de mi hijo, ya que se nota que es un discurso de adulto repetido por un niño¨.
¨Peleamos con una justicia que toma decisiones aberrantes y la doctora Mariana Valentini hace caso omiso a esto¨, expresó la madre y pide que se le devuelva a su hijo ya que está secuestrado por su padre.





