Según un relevamiento de la consultora Focus Market, realizado sobre más de 3.800 casos, el 29% de los asalariados registrados destinará el aguinaldo al pago de deudas, más del doble que el año pasado. El dato resume de manera contundente el deterioro del poder adquisitivo y la creciente presión financiera sobre la clase media.
El estudio muestra además una caída histórica en decisiones de consumo anticipado. La necesidad de “stockear” productos en el supermercado se desplomó a solo 1%, mientras que el ahorro en plazos fijos continúa en niveles mínimos (2%). Para los analistas, estos movimientos se explican por la desaceleración inflacionaria y la mayor estabilidad del dólar, que reducen el incentivo a adelantar compras o buscar tasas altas de corto plazo.
Desde Focus Market señalan que este comportamiento revela “una orientación defensiva del gasto”, donde el aguinaldo dejó de ser un ingreso extra para gustos personales y pasó a convertirse en un “salvavidas” para equilibrar el presupuesto familiar.
El ajuste también se refleja en los rubros discrecionales. El dinero destinado a vacaciones cayó del 26% al 19% en comparación con 2024. Las inversiones financieras retrocedieron: la compra de acciones bajó del 23% al 19%, mientras que la adquisición de dólares como refugio se redujo del 16% al 12%.





