Desde la organización gremial aseguraron que aún no fueron notificados formalmente de la medida oficial y sostuvieron la protesta que limita la velocidad de las formaciones a 30 kilómetros por hora, afectando a más de un millón de pasajeros diarios.
El conflicto persiste tras el fracaso de dos reuniones entre representantes sindicales, funcionarios nacionales y empresas ferroviarias. Desde el Gobierno acusaron a Maturano de “abandonar la mesa de diálogo” y subrayaron que el Estado tiene la obligación de garantizar la prestación de los servicios esenciales.
Aunque los maquinistas no registran deudas salariales tras la última paritaria, La Fraternidad advirtió sobre el deterioro del material rodante y de la infraestructura ferroviaria. En la misma línea, Sebastián Maturano, hijo del secretario general, denunció en redes sociales el mal estado del sistema y responsabilizó además al exministro de Transporte Florencio Randazzo.
Las líneas Roca, Mitre y Urquiza fueron las más afectadas, con fuertes demoras y cancelaciones, mientras que el Sarmiento, San Martín y Belgrano Sur operaron con mayor normalidad. No obstante, Trenes Argentinos advirtió que el conflicto impacta diariamente en más de un millón de usuarios y podría extenderse si no se alcanza un acuerdo en los próximos días.
En el caso de Pilar, además, permanecían cerradas al cierre de esta edición las estaciones Manuel Alberti, Del Viso, Panamericana y Villa Rosa de la línea Belgrano Norte, debido a la falta de máquinas para la venta de pasajes.




