Desde la Asociación Argentina de Empresarios del Transporte Automotor advirtieron que la prestación ya fue recortada y podría reducirse aún más si no se regulariza la situación financiera del sector.
Su presidente, Luciano Fusaro, explicó que el principal problema es el fuerte incremento del combustible: “El gasoil pasó de $1740 en febrero a más de $2100 en marzo”, señaló. Se trata del segundo costo operativo más importante para las empresas, cuyo esquema de ingresos quedó desactualizado frente a esa suba.
A esto se suma el atraso en los subsidios. Según detalló, actualmente hay cerca de $130 mil millones impagos, lo que genera un fuerte desequilibrio financiero. Parte de esa deuda corresponde a compensaciones destinadas a beneficios sociales, como descuentos para jubilados y beneficiarios de la AUH.
“El cálculo de tarifas y subsidios se hizo con un gasoil mucho más bajo. Con este escenario, se hace virtualmente imposible sostener todos los servicios”, advirtió Fusaro.
Riesgo de nuevas reducciones
El conflicto sigue abierto y podría escalar en los próximos días. Desde el sector empresario anticipan que, si no hay respuestas, la frecuencia continuará disminuyendo de manera desigual según la línea.
Un punto crítico será el pago de salarios, que representa cerca del 50% de los costos. “Si no hay fondos para afrontarlos, el conflicto se va a profundizar”, alertaron.
Mientras tanto, los usuarios ya sienten el impacto: en algunos casos, las esperas se duplicaron, complicando los traslados diarios en toda la región metropolitana.





