En el 56⁰ aniversario de nacimiento recordamos a Lohana Berkins, la activista travesti argentina que dejó su imborrable huella en la lucha por los derechos de la comunidad Travesti-Trans.
Lohana nació el 15 de junio 1965 en Salvador Mazza, Salta y falleció el 5 de febrero de 2016 en Buenos Aires a los 51 años. “La Berkins”, como la llamaban sus compañeras, creció en una familia numerosa de clase media acomodada de Salta.
Cuando empieza a ser evidente que ella no iba a cumplir con el mandato estereotipado de hijo varón, su padre le da un ultimátum para “que se haga hombre o se vaya”. Es así como a los 14 años Lohana dejó su casa familiar rumbo a Salta Capital donde comenzó a ejercer la prostitución.
A finales de los ´80 principios de los ´90, Lohana se trasladó a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, donde comenzó a militar fuertemente contra la violencia policial y los edictos policiales que prohibían la prostitución. En 1994 se convierte en co-fundadora la Asociación Mujeres Argentinas (AMAR) que luego pasó a ser Asociación de Mujeres Meretrices Argentinas (AMMAR), organización que continúa hasta hoy luchando por los derechos de las trabajadoras sexuales.
Poco tiempo después, se sumó a la Asociación de Travestis Argentinas (ATA) recientemente fundada. Cabe destacar que cuando ella se incorporó a ATA era la “Asociación de Travestis Argentinas”, pero más tarde sumaron otras dos “T” para transformarse en la actual Asociación de Travestis, Transexuales y Transgéneros de Argentina (ATTTA). La flexibilidad y la empatía son características centrales de estas asociaciones, y es realmente admirable si se piensa en contrapartida a la construcción de las instituciones hegemónicas que terminan cristalizándose y haciéndose inflexibles.
Lohana fue una gran impulsora de la Ley de Género aprobada en 2012. Desde 2013 estaba al frente de la Oficina de Identidad de Género y Orientación Sexual, en el Observatorio de Género de la Justicia de la Ciudad de Buenos Aires.
“La madre de las travas” fue la primera persona trans en conseguir un empleo estatal (como asesora del diputado Nacional de alianza Izquierda Unida, Patricio Echegaray, desde 1998 hasta el 2002.
Lohana reivindicó durante toda su vida la identidad Travesti, como identidad política y también todas las demás identidades que hoy están tomando visibilidad. Uno de sus legados de los años de militancia son los exhaustivos informes que revelan la situación de vulnerabilidad de la comunidad Travesti-Trans.
Les comparto a continuación algunos de los indicadores relevados en estos informes:
-La edad de expulsión del hogar familiar de las personas travestis-trans, suele ser en la pubertad o primeros años de la adolescencia (entre los 14 y 18 años) cuando se encuentran con la necesidad de reafirmar su identidad. En esta etapa también se da la expulsión de las instituciones educativas.
-Cuentan con escaso acceso a servicios de salud, principalmente debido a la violencia institucional.
-La falta de acceso a trabajo formal debido a la discriminación, alcanza al 82% de la comunidad Travesti-Trans.
-La prostitución y los trabajos informales se posicionan como la principal fuente de sustento económico.
-El promedio de expectativa de vida es de 38 años de edad.
Estos datos impactantes se utilizan hasta el día de hoy para pensar y construir políticas públicas con perspectiva transfeminista. De allí, la ley de cupo laboral trans lleva su nombre y el de Diana Sacayán y obtuvo media sanción el pasado jueves 10 de junio en diputados con 207 votos afirmativos, 11 negativos y 7 abstenciones.
A diferencia del decreto presidencial de Alberto Fernández que destina un 1% por ciento de la planta del empleo del sector público a personas trans, el proyecto de ley es mucho más amplio.
En uno de sus artículos plantea el principio de no discriminación y que, para que esto se cumpla, a la hora de garantizar el acceso al empleo no podrán ser valorados los antecedentes contravencionales. Por eso, los antecedentes penales de les postulantes “que resulten irrelevantes para el acceso al puesto laboral”, no podrán representar un obstáculo para el ingreso y permanencia en el empleo considerando la particular situación de vulnerabilidad de este colectivo” según el texto del proyecto.
El 10 de junio fue un día histórico ya que también se aprobó la ley de paridad de género en los medios de comunicación.
La norma que promueve la paridad de género alcanza a los servicios de gestión estatal. En cuanto a los servicios de comunicación operados por prestadores de gestión privada, estos tendrán preferencia en la asignación de publicidad oficial en los casos en que presenten el certificado de equidad en la representación de los géneros. El objetivo es “premiar” a aquellos medios que cumplan con las recomendaciones de la ley. La ley no obliga, sino que recomienda.
Otro de los puntos fundamentales del proyecto es que exige que “debe garantizarse una representación de personas travestis, transexuales, transgéneros e intersex en una proporción no inferior al uno por ciento (1 %) de la totalidad de su personal”.
Aunque sabemos que faltan muchos derechos por ser reconocidos, celebramos estas nuevas conquistas, ya que resultan terreno fértil donde comenzamos a hacer pie y construimos para arriba.
Por Gabriela Reismann





