La directiva fue establecida por la Secretaría de Trabajo de la Nación y responde a una estrategia del Ministerio de Economía encabezado por Luis Caputo, con el objetivo de contener la inflación y alinear expectativas.
Sin embargo, la pauta oficial quedó por debajo de la evolución de los precios: la inflación de febrero se ubicó en 2,9%, lo que implica que los aumentos salariales corren por detrás del costo de vida.
Un “techo” que condiciona las paritarias
En la práctica, el esquema funciona como un límite rígido para los acuerdos salariales. Desde el Gobierno advirtieron que no se homologarán convenios que superen el 2% mensual.
La homologación por parte de la Secretaría de Trabajo —a cargo de Julio Cordero— es clave, ya que sin ese aval los acuerdos no tienen validez legal obligatoria para todos los empleadores de la actividad.
Este mecanismo configura un escenario que desde distintos sectores sindicales califican como un “cepo a las paritarias”, al restringir el margen de negociación en un contexto de pérdida del poder adquisitivo.
Cómo impacta en los salarios
Para los trabajadores, el nuevo esquema implica que los incrementos salariales podrían quedar sistemáticamente por debajo de la inflación, profundizando la caída del salario real.
Frente a este panorama, varios gremios comenzaron a ajustar sus estrategias. Entre las alternativas que evalúan se destacan:
- Sumas fijas no remunerativas
- Bonos extraordinarios
- Pagos por presentismo u otros adicionales
Estas herramientas buscan compensar la pérdida de ingresos sin romper formalmente el techo impuesto por el Gobierno.
Los gremios que ya aceptaron la pauta
El caso más relevante es el del Sindicato de Camioneros, liderado por Hugo Moyano, que aceptó el esquema oficial y firmó un acuerdo semestral con aumentos decrecientes.
En la misma línea, la Unión del Personal Civil de la Nación (UPCN) cerró su paritaria bajo este formato, con subas del 2% en marzo, 1,7% en abril y 1,5% en mayo, además de un bono de $40.000 para amortiguar el impacto.





