Desde tu experiencia, ¿cuáles son las principales dificultades que percibís sobre esta nueva experiencia colectiva de home office, especialmente para quienes no estaban habituados con esta modalidad de trabajo?
Los primeros problemas que aparecen son justamente por la falta de experiencia y por tener que empezar obligadamente a trabajar en una modalidad que incomoda a muchos. Si bien hay muchos trabajadores que soñaron con tener más tiempo para sus hijos trabajando desde sus casas, ahora se encuentran con que no se trataba del paraíso que imaginaban. Trabajar en el hogar requiere de disciplina y de rutinas que quien no las vivió habitualmente las subestima. En mi experiencia de trabajar sin “empresa de ladrillos” desde 2003, solo unas pocas personas, habituadas a la disciplina y con alto poder de concentración, son capaces de trabajar en sus casas sin demasiada adaptación.
Esto, sumado a que las conexiones de internet hogareñas no están diseñadas para altas demandas (subir archivos grandes como los videos o hacer streaming, -recurso necesario para las videoconferencias-), complican esta experiencia que es novedosa para muchos.
Por eso ahora el desafío de las empresas y organizaciones es crear rutinas y hábitos para recuperar la productividad. Definir con qué parámetros se mide la eficiencia de los trabajos, y comprender que con el nivel de ansiedad y preocupación que vive la sociedad actual. La eficacia laboral también se hubiera reducido en las oficinas con el modelo tradicional. Si esta experiencia de teletrabajo no es todo lo productiva que se espera, en gran parte es por el contexto y la falta de planificación. No hay que culpar al formato sino a cómo se está implementando.
¿Hay resistencia al home office entre empleados y empleadores?
En este momento no queda opción para resistirse, pero es claro que ya hay muchas personas que reconocen que no son eficientes trabajando desde sus casas.
¿Qué ventajas y beneficios tiene esta modalidad sobre la habitual y cuáles son los países que más practican home office?
Los países más avanzados en esta modalidad de trabajo son los que tienen métodos y organización y una cultura muy diferente a la nuestra, como los países escandinavos o que por cuestiones climáticas salen muy poco a la calle.
En cuanto a las ventajas y desventajas de la modalidad, yo haría una distinción entre las empresas grandes y las empresas con estructuras más pequeñas o que incluso recién inician sus actividades. En el primer caso, claramente hay una optimización del tiempo y del stress de los empleados en relación con su traslado. Sobre todo si es en transporte público y hay una gran distancia entre la casa del trabajador y la oficina del empleador. Situación que seguramente le sucede a muchas personas que viven en Pilar y que trabajan en lugares como el Microcentro.
Por otro lado, ser “dueño de administrar el tiempo” les permite a quienes tienen hijos ir a buscarlos al colegio y poder cumplir con tareas que reconfortan a todos. También hay empresas que no les importa que cumplas un horario y que evalúan tu trabajo por resultados. En principio esto parece mejor pero terminás trabajando más tiempo.
Las estructuras más pequeñas, el modelo de descentralización física le facilita a la gente que trabaja en ellas la organización de su propio tiempo y a la empresa la optimización de los recursos que en general son más escasos.
En cualquier caso, esta modalidad de trabajo requiere de una coordinación importante. La definición precisa de tareas y de los tiempos de entrega para asegurarnos que todos llegamos a los objetivos previstos.
¿Cuáles son los mejores recursos para implementar home office con eficiencia?
Básicamente hace años la mayoría de las aplicaciones están corriendo en la nube. Editar documentos o planillas de cálculos con Google Drive siempre es un plus, a menos que se requieran funciones específicas de otros programas. También compartir archivos con Dropbox es una forma fluida de trabajar. Luego, también tenés las populares herramientas de videoconferencias. Skype, Meet, Jitsi y la ahora popular Zoom que hace años viene imponiéndose por tener una mejor calidad que las anteriores. Y también tenés que considerar herramientas de productividad y seguimiento de proyectos. Pueden ser Slack o Trello, todas muy accesibles.
¿Creés que esta incursión forzada en el trabajo remoto podrá cambiar en algo nuestra manera de trabajar?
Seguramente vamos a ver cambios. Depende de que los jefes sean positivos, que entiendan que si las cosas no salen todo lo bien que se espera. En parte es por la explosión obligatoria del trabajo en el hogar y la falta de planificación. Pero además que sepan que todo lo bueno que encuentren en esta modalidad, si lo hacemos organizadamente, puede ser todavía mucho mejor. Siempre es importante que recurran a especialistas para poder mejorar la performance.
Italo Daffra es periodista, comunicador, fundador y director de Business.media.lab. Es una agencia de marketing digital especializada en la gestión de redes sociales para empresas y organizaciones.


