Estamos conviviendo las 24 hs del día con nuestros seres más queridos y esto prometía ser fabuloso….
Si, esto de estar en casa realmente parece “muy deseado” pero a veces no resulta tan bien. Este aislamiento social nos tomó casi por sorpresa y de un día para otro gran parte de nuestra vida cotidiana cambió.
Intentamos sostener desde nuestras casas nuestra cotidianidad para que todo siga como siempre. ¿Esto es sano?
Desde luego que el impacto no es igual para todos y que cada caso particular es diferente. Pero en términos generales, la percepción de lo que estamos viviendo es muy distinta según las edades de los chicos: a diferencia de los más chiquitos, los mayores de 6 ó 7 años ya cuentan con otros recursos simbólicos para comprender lo que pasa a su alrededor.
Y en cuanto a los adultos, la mayoría estamos angustiados: no sólo por el temor a enfermar sino porque también hay incertidumbre en relación a lo económico, hay preocupación por la salud de los adultos mayores de la familia, y todo lo que cada uno le sume desde su propio caso particular. Y la verdad es que es muy difícil no trasladar todas estas preocupaciones a los chicos, que también expresan sus temores. Si a esto le sumamos las condiciones habitacionales de cada familia, a cada una le resultará más o menos sencillo de transitar…
Desde tu experiencia en el consultorio: ¿percibís cierto malestar entre los chicos, sus mamás y sus papás debido a esta modalidad de aprendizaje online que se impone? ¿Qué hacemos para sobrellevar esto que parecería ser necesario para garantizar la “continuidad pedagógica”? Mamás y papás no somos docentes….
“Las tareas que manda el colegio” es uno de los temas que más abruman a niños y padres según pudimos ver en las consultas que recibimos durante esta semana y que hicimos en forma virtual. Las modalidades que adoptaron las escuelas son diversas, hay establecimientos que lo han implementado de manera semanal y otros en forma diaria, pero independientemente de los matices, la sensación es compartida.
Lo que transmiten mamás y papás en general, es que se sienten solos en esta tarea de ayudar a los chicos y que no cuentan con la asistencia de los docentes para orientarlos en cómo ayudarlos. Y también que llevar adelante el rol del docente en casa los excede, ya que la mayoría además tiene que cumplir, no sólo con sus propios trabajos, sino con las tareas de la casa para las cuales algunas familias cuentan habitualmente con ayuda. Es ambicioso y diría que imposible, intentar reproducir en casa una rutina escolar sin el dispositivo propio con el que cuenta la escuela.
Creo que en este tiempo que nos toca vivir tan especial, tenemos que intentar corrernos del lugar “de lo que se pierde” por no asistir a la escuela estas semanas y a no vivir de manera catastrófica el hecho de que quizás los chicos no adquieran durante este año los contenidos que estaban programados para un año lectivo “normal”. Finalmente, ¿qué tan grave puede ser, en esta situación extrema que nos toca vivir, aprender a leer dos meses más tarde?
En casa todo se mezcla y flota la sensación de que si estás trabajando desatendés tu casa y que si atendés tu casa desatendés tu trabajo. ¿Cómo evitar esto?
Escucho a mamás y papás muy presionados y tal vez tengan que exigirse menos, entendiendo que no siempre las rutinas que tratamos de proponernos se van a llevar adelante todos los días de manera ideal. También estamos hablando sobre lo abrumador que puede resultar la hiperconectividad, porque se da que la actividad de los grupos y chats se intensifica y pareciera que es difícil permitirse apagar el celular aunque sea por un rato. Da la impresión que frente al mensaje que llega, el imperativo es responder de forma inmediata, sin que medie ninguna pregunta sobre las ganas o no de responder un chat, incluso en horarios que habitualmente son inapropiados.
Creo que es importante insistir y no perder de vista que es un momento atípico y que todos estamos más vulnerables desde el punto de vista emocional.
¿Creés que todo lo que estamos viviendo y que en principio podría percibirse como circunstancias negativas puedan convertirse en un aprendizaje positivo para todos?
Afortunadamente, de esta situación tan crítica aprenderemos muchas cosas. Es importante tener tiempos compartidos en familia, tiempos en que tal vez estemos haciendo todos cosas diferentes o y tiempos en los que tal vez tengamos ganas de estar a solas. Y también saber que seguramente el aburrimiento y la irritabilidad van a estar presentes y es absolutamente esperable que así suceda.
Y también será un tiempo que se utilice para otras cosas que habitualmente no suceden: mamás y papás me envían fotos o videos mostrando que algunos aprendieron a jugar juegos de mesa que estaban olvidados en casa, o de los chicos que empiezan a colaborar en tareas del hogar que generalmente realiza otra persona.
Tengamos presente que estar encerrados no necesariamente es estar todo el tiempo juntos o conectados; trabajemos tanto chicos como adultos en el respeto por el espacio del otro, tan necesario para la salud psíquica de todos los integrantes de la familia.

Lic. Mariela Castellani
Psicóloga – Universidad Nacional de Rosario
Matrícula Provincial 93.437





