El invento fue llevado adelante en Colombia, donde un grupo de emprendedores desarrolló una burbuja que recubre la cabeza (similar a como las que popularmente son asociadas a los astronautas) que protege a quien la utilice de un posible contagio de coronavirus. Los creadores del proyecto, el ingeniero aeronáutico Andrés Felipe Giraldo, el diseñador industrial Ricardo Andrés Conde y el especialista en materiales aeronáuticos José Fabián Carmona, destacan que se trata de un elemento cómodo, seguro y construido con alta tecnología.
Los casco-burbuja cuenta con un sistema eléctrico mediante el cual hacen circular el aire, renovándolo e impidiendo así un posible contagio. El fin último de esta creación innovadora es proteger a las personas de contagios de la actual pandemia u otras enfermedades que se transmitan a través del contacto o la proximidad entre seres humanos.





