El ajuste presupuestario propuesto por el Gobierno de Javier Milei ha generado un fuerte rechazo en la comunidad universitaria argentina, que se manifestará hoy a través de movilizaciones en distintas ciudades del país. Este ajuste se traduce en un congelamiento de las partidas presupuestarias destinadas a las universidades nacionales, a pesar del aumento significativo de los costos operativos debido a la inflación.
Los motivos del descontento son diversos. En primer lugar, se destaca la insuficiencia de los fondos asignados para cubrir los gastos básicos de funcionamiento, como servicios públicos, seguridad y limpieza, que representan menos del 50% de lo requerido debido al incremento de los precios.
Además, la pérdida del poder adquisitivo de los salarios del personal docente y no docente, que han disminuido aproximadamente un 50% en términos reales entre diciembre y abril. Esta situación afecta negativamente tanto a los trabajadores como al funcionamiento general de las instituciones.
Otro punto de conflicto es la demora en la convocatoria del sistema de becas, crucial para estudiantes en situación de vulnerabilidad, y la falta de ajuste de los montos en concordancia con la inflación.
Asimismo, la marcha se auna a la paralización del sistema de ciencia y técnica, incluyendo la no distribución de los fondos asignados para este fin, lo cual impacta en la investigación y el desarrollo en el ámbito universitario.
Por último, se denuncia la detención de obras de infraestructura en las universidades nacionales, como la construcción de aulas, laboratorios y bibliotecas, lo que afecta directamente las condiciones de estudio y trabajo.





