A pesar de ese repunte, el indicador acumula una contracción del 5,2% en lo que va de 2026, confirmando que el consumo todavía no logra consolidar una recuperación sostenida.
Diez meses consecutivos de caída
Con el resultado de febrero, el comercio minorista pyme alcanzó 10 meses consecutivos de retroceso interanual.
El informe también relevó la percepción de los comerciantes sobre la evolución de sus negocios:
- 52,6% afirmó que la situación se mantuvo estable respecto a febrero del año pasado.
- 38,8% señaló que sus ventas empeoraron.
- El resto indicó una mejora en la actividad.
En comparación con enero, se redujo el grupo que percibe estabilidad y aumentó el número de comerciantes que observa un deterioro en la actividad.
Los rubros más afectados
El análisis por sectores mostró que seis de los siete rubros relevados registraron caídas interanuales. Los descensos más fuertes se dieron en:
- Bazar y decoración: -14,4%
- Perfumería: -10,7%
- Alimentos y bebidas: -8,7%
El único rubro que logró crecer fue farmacia, con un incremento leve del 0,3% interanual.
El efecto del inicio del ciclo lectivo
La mejora mensual del 2,6% en febrero estuvo vinculada principalmente al inicio del ciclo lectivo, que impulsó la demanda de útiles escolares y artículos relacionados con la vuelta a clases.
Sin embargo, ese movimiento no alcanzó para revertir la caída acumulada del consumo, en un contexto en el que los hogares priorizan gastos esenciales.
Según el informe, muchos consumidores buscan promociones, descuentos y financiamiento para concretar sus compras.
Expectativas y cautela para invertir
Las expectativas hacia los próximos meses muestran un panorama dividido entre los comerciantes:
- 46,6% cree que la situación económica se mantendrá igual.
- 42,9% espera una mejora.
- 10,5% anticipa un empeoramiento.
En materia de inversión, predomina la cautela: 57,6% considera que el contexto actual no es adecuado para invertir, mientras que solo 15,5% lo ve como una oportunidad.
Un consumo aún frágil
El informe concluye que la evolución del comercio minorista dependerá en gran medida de la recuperación del poder adquisitivo de los salarios y de una mayor previsibilidad en los costos de reposición de mercadería.





