Las mujeres al frente en el aislamiento

Al promediar el mes y medio de aislamiento social preventivo y obligatorio, y una vez más, como en otros momentos en que el devenir de la historia nos pone a prueba, son las mujeres quienes se organizan, trabajan y sostienen a su familia y sus comunidades. Por Marcia Gonzalez.

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LAS MUJERES AL FRENTE EN EL AISLAMIENTO

Será que a pesar de que las sociedades cambian, se reconfiguran o modernizan, este lugar que ocupan las mujeres, como una amalgama entre lo cultural y la motivación personal para salir delante de la adversidad. Las erige, nuevamente en soporte fundamental hacia adentro de los hogares y para muchas otras personas de su entorno, y aún más allá.

Como lo han demostrado las Madres y las Abuelas de Plaza de Mayo, las Madres contra el Paco, las Madres del Dolor, las Manzaneras, las que armaron comedores y merenderos en sus casas en la crisis del 2001. Aquellas que un 8 de Marzo de 1908 murieron calcinadas cuando estaban haciendo una huelga en su lugar de trabajo y a partir de ello, cada año se han sumado luchas, como las del Paro Internacional de Mujeres que nos convoca en los últimos tiempos y han dado lugar al movimiento Ni Una Menos. Las que con nombre propio han abierto el camino a ejercer más derechos cívicos, sociales y culturales como Eva Perón, Cecilia Grierson, Julieta Lanteri, Juana Azurduy, María Elena Walsh, entre otras.

Vaya aquí y ahora su legado.

Hoy, seguro con nombre propio, pero desde el anonimato, algunas son trabajadoras de sectores esenciales como las que están en sector de salud, médicas, enfermeras, las cocineras y las que ofrecen servicios de limpieza en lugares de atención a enfermos, a adultos mayores, a niños y niñas sin cuidados parentales o personas con discapacidad; otras son administrativas de áreas de transporte, correos o bancos; otras docentes y directivas de escuelas que acompañan la entrega de alimentos, y además realizan la tarea pedagógica con propuestas virtuales o a través de los cuadernillos pedagógicos; muchas son las amas de casa que ya no saben de horarios, que han sumado tareas, que están readaptando la manera de administrar los recursos con los que cuentan para que todos y todas tengan lo que necesiten y estén protegidos y protegidas.

Tantas otras han sacado las ollas más grandes que tenían guardadas, sumando porciones para vecinos y vecinas a los que les cuesta acceder a la alimentación diaria; han buscado entre la ropa vieja para hacer tapabocas; han distribuido el alcohol y la lavandina para que alcance para todos y todas. Tantas más, se constituyen como apoyo emocional de aquellos y aquellas a quienes el encierro más afecta requiriendo verdadera contención.

En este contexto el tiempo es todo el tiempo. La entrega no pone condiciones, apacigua la incertidumbre en el porvenir y ayuda a que se le imprima esperanza. 

No se trata de idealizar, ni de edulcorar. Todo esto siempre se da en medio de dificultades, propias y ajenas. Habrá marchas y contramarchas, momentos de crisis y confusión. Lo que queda claro es que las mujeres desde sus lugares, son, la mayoría de las veces quienes guían los destinos cotidianos.

Una vez más poniendo la mirada en el cuidado del otro y la otra
Una vez más cediendo su tiempo de descanso personal
Una vez más postergando el bienestar propio, poniendo por delante el de los y las demás

Estar al pie del cañón, salir a la cancha, estar en la trinchera, ponerle el cuerpo, cargarse al hombro, bancar la parada. Habrá distintas formas de decirlo, y tanta otras de vivirlo, pero seguro, no tenemos que dejar de valorarlo y visibilizarlo, en este camino en que las tareas de cuidado en el ámbito familiar, ha cruzado las puertas de cada casa, en pos del bienestar del conjunto, gracias a muchísimas mujeres. Una vez más Gracias.