La historia de una mamá que no ve a su hijo hace 3 meses

Marina Marcelli, reclama a la justicia que le permita volver a estar con su hijo de 8 años, arrebatado por su ex pareja el pasado día del padre.

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mamá con nene desaparecido

Mediante un posteo desde su perfil de Facebook e Instagram, Mariana Marcelli de 36 años, cuenta cómo Francisco Rutigliano, su ex pareja de 34, con quien mantuvo una relación de 8 años, finalizada por episodios de violencia física y psicológica, no permite ver a su hijo desde el pasado mes de junio, momento en el que Rutigliano se llevó a su hijo para compartir el día del padre.

Según Marcelli la excusa principal de no llevarlo con ella fue el Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio. La pareja convivía en un terreno compartido con la madre de Rutigliano en el barrio Sans Souci de Presidente Derqui. En la actualidad, ya separados, no conviven.

Una mamá que lucha por su hijo

Entrevistada en El Termómetro Radio Marina Marcelli explicaba su caso:

«Hace tres meses no veo a mi hijo, ni tampoco me permiten hablar con él. Le hice una perimetral a Francisco Rutigliano porque es una persona violenta conmigo. Se lo llevo el día del padre y no me lo trajo más».

Marcelli apuntó directamente contra la justicia como principal responsable de la situación que le toca vivir por su inacción:

«La jueza no ve como urgencia que yo vea a mi hijo. Él hizo que la abuela, que vive en mi terrero, me haga una perimetral para expulsarme de mi propio domicilio. Ahora estoy viviendo en la casa de una amiga» y agregaba: «La jueza, Silvina Mabel Galeliano, nunca tomó mi caso en la Fiscalía N2 de Pilar, la cual tiene bastantes de denuncias por casos idénticos al mío.

Carta abierta en busca de justicia

Mediante una carta abierta en sus redes sociales la mamá que busca volver a ver a su hijo narraba detalladamente su historia:

Les quiero contar algo que me está pasando, algo que no le deseo a nadie.

La cuestión es así. Me separé del papá de mi hijo hace varios años, si bien él nunca quería ver a su hijo, yo siempre insistí para que no pierdan el vínculo, sobre todo porque me hijo pedía verlo.

El día 9 de junio de este año, luego de soportar insultos, amenazas y situaciones de violencia en reiteradas oportunidades por parte del padre de mi hijo, me dispuse a realizar la correspondiente denuncia. Ese mismo día, se estableció una restricción perimetral que me protegía de este sujeto. A pesar de esta restricción hacia mí, seguía haciendo todo lo posible para que mi hijo vea a su padre. La última vez que lo fue a ver, fue el 19 de junio. Debía reincorporarlo a mi domicilio, donde mi hijo residía habitualmente y donde tiene su centro de vida, el día lunes 22, eso nunca sucedió. Primero con la excusa de querer estar con mi hijo unos días más y posteriormente con el argumento que, hasta que finalice la pandemia no lo iba a devolver, fue que empezó este calvario. Calvario que me ha llevado a realizar un sinfín de procesos judiciales, pero el más importante de todos ellos, es el reintegro de mi hijo. Procesos que todavía se encuentran en curso y que, hasta el momento, no han tenido ninguna solución favorable y, por supuesto, estoy a punto de cumplir 3 meses sin poder ver a mi hijo, sin poder abrazarlo.

 Una justicia lenta

Yo entiendo que los tiempos de la justicia no son lo suficientemente rápidos; que todo lleva demasiado tiempo, pero estas excusas no tienen sentido cuando hay seres humanos que sufren, como yo, como seguramente lo está haciendo mi hijo, privado de la posibilidad de ver a su madre.

La historia no termina acá. Si bien no vivíamos juntas, compartíamos el mismo terreno con la abuela del papá de mi hijo. Esta señora, de manera absolutamente maliciosa, infundada e injuriante, realizó una falsa denuncia hacia mi persona por amenazas. Situación que generó una restricción perimetral hacia mí que, al vivir en el mismo terreno, provocó que me expulsaran de mi hogar. Es decir, en menos de tres meses me quitaron a mi hijo y mi casa. En el transcurso de este fin de semana tomé conocimiento que, tanto el padre de mi hijo, como su actual pareja y un grupo de amigos, además de su abuela y mi hijo, se encontraban dentro de mi domicilio, utilizando mis cosas, comiendo todos juntos, violando el aislamiento social preventivo y obligatorio que rige actualmente y, por supuesto, violando la restricción perimetral que se encuentra vigente. Realicé el correspondiente llamado al 911 dando cuenta de lo sucedido, fue un patrullero a mi domicilio con el objetivo de tomar cartas en el asunto, pero ya se había ido, burlando una vez más los límites de la justicia.

Les pido que por favor me ayuden a compartir mi historia, a ver si de una vez por todas hay justicia por mí, por mi hijo y esto llega a manos de quien deba llegar.