En la comparación interanual, la actividad también evidenció un deterioro: cayó 2,1% frente a febrero del año pasado, marcando el peor registro en 17 meses. Los datos reflejan un escenario complejo para la economía, con impacto directo en el consumo y en la producción.
El retroceso estuvo impulsado principalmente por sectores clave como la industria manufacturera, que se desplomó un 8,7%, y el comercio, que cayó un 7%. Ambos rubros, altamente sensibles a la demanda interna, continúan mostrando señales de debilidad en un contexto de pérdida de poder adquisitivo y retracción del consumo.
A pesar del panorama general negativo, algunas actividades lograron sostenerse en terreno positivo. Entre ellas se destacan energía y minería, con un crecimiento del 9,9%, el sector agropecuario, que avanzó 8,4% aunque con menor dinamismo tras el cierre de la cosecha de trigo, y la intermediación financiera, que subió un 6%.
Un informe de la Gerencia de Estudios Económicos del Banco Provincia advirtió además sobre un deterioro estructural: en la última década, mientras la población creció un 11%, la producción lo hizo apenas un 3,4%, lo que implica una caída del PBI per cápita cercana al 6%.
Desde el Ministerio de Economía, encabezado por Luis Caputo, relativizaron el dato negativo. El funcionario atribuyó parte de la caída a factores estacionales y de calendario, al señalar que febrero tuvo menos días hábiles que el mismo mes de 2025 y estuvo atravesado por medidas de fuerza.
Además, desde el Palacio de Hacienda destacaron que el indicador de tendencia-ciclo registró una leve suba del 0,1% mensual y acumula casi dos años de crecimiento sostenido, lo que —según la visión oficial— indicaría que la trayectoria de fondo de la economía aún se mantiene en expansión, pese a los retrocesos puntuales.





