Como todos los años, ingresar en el grado cero de Aries nos pone de cara a un nuevo año astrológico. Un año sensiblemente pisciano con Júpiter gobernando sus dominios la mayor parte del tiempo. Cuando Júpiter (regente de Sagitario y planeta de la fortuna y la expansión) se posa sobre un signo marca indefectiblemente el tempo de esa energía. Este año, este planeta estará hasta el 11 de Mayo en Piscis. Luego, tocará tierras arianas para llenarnos de entusiasmo, impulso y acción hasta Octubre cuando regrese a Piscis para finalizar el año. Es por ello que los signos cardinales y mutables (Aries, Cáncer, Libra y Capricornio por un lado y Géminis, Virgo, Sagitario y Piscis por el otro) estarán movilizados en diferentes etapas. Para los demás, las zonas donde tengamos estos signos en las casas de nuestras cartas serán las áreas de acción de dichas energías.
El nuevo año astrológico comienza con ascendente en Géminis, lo cual indica que debemos centralizarnos en la comunicación, la tolerancia y los estudios cortos. Géminis también nos hará sociabilizar luego de años de encierro e incertidumbre. El sol ariano nos insta a ser protagonistas de grupos de amigos, de estudios, de trabajo y de toda actividad tendiente a lo colectivo. Emprender actividades, proponer y liderar tareas que no demanden mucha duración será uno de los objetivos como también los deportes y actividades que requieran trabajo físico. Sin embargo, más allá de la acción física y la energía proactiva, se imponen tareas de carácter espiritual con Júpiter, Neptuno y Mercurio en Piscis. Entonces, las previsiones nos marcan que podremos empezar cursos de Yoga, Reiki, pintura, escritura y toda actividad que funcione como descarga emocional y canalizador de energías.
La intensidad del año astrológico estará protagonizada por las cuadraturas de Venus y Marte en Acuario y Urano en Tauro. Lo seductor está en el respeto del espacio propio, la libertad y el desapego rompiendo estructuras y rutinas cotidianas. El imprevisto estará a la orden del día si es que no salimos de la zona de confort a la que estamos habituados. Es un año para innovar, romper esquemas y ataduras y entregarse a la vida de otra forma. Disfrutando de cada cosa que hayamos elegido para que así sea. Con la temporada de eclipses en el eje Tauro- Escorpio la idea es que dejemos atrás nuestros miedos, inseguridades y previsiones por demás y conectemos un poco más con lo sensorial y lo material. Esto en el sentido de literal de la palabra como también en el práctico: el disfrute y la sensualidad no deben ser reprimidos.
En definitiva, un año cambiante desde el punto de vista emocional, material y social es el que nos propone este cero de Aries que, mientras con más acción sobre el signo de Acuario (Saturno incluido) nos sigue llenando de imprevistos estos tiempos turbulentos. La certeza es que podemos y debemos canalizar con nuestra alma y nuestro cuerpo hoy más que nunca.
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JUAN PABLO CARNEVALE
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