El integrante de la fuerza policial de Buenos Aires de 25 años, es acusado del homicidio de Luciano Olivera. El joven recibió un balazo en el pecho tras una aparente persecución al no detenerse en un control en Miramar. El efectivo se negó a declarar ante la fiscal de la causa Ana María Caro y seguirá preso en la Unidad Penitenciaria 44 de Batán.
La caratula de “Homicidio agravado” corresponde al cargo de funcionario policial en cumplimiento de sus funciones.
Fuentes judiciales informaron a la agencia nacional de noticias Télam, que previamente el efectivo mantuvo una entrevista con sus abogados Lautaro Resúa y Carla Medina, quienes le recomendaron no declarar por el momento.
«La autopsia confirma que un único proyectil le perforó el corazón, el pulmón derecho en la parte inferior y también ha tenido una lesión hepática que produjo la muerte casi de manera instantánea y salió a la altura de la espalda», dijo tras la audiencia la fiscal Caro en una conferencia de prensa en el hall del edificio ubicado en Tucumán y Almirante Brown.
El hecho se produjo alrededor de la 1:30 de la madrugada, cuando el menor transitaba en una moto Yamaha YBR 125 y un patrullero con 4 agentes lo comenzó a perseguir para identificarlo. El operativo culminó con el adolescente tirado en el piso y con un disparo en el pecho. Cuando llegaron los médicos de la ambulancia convocada al lugar ya había fallecido.
Según publicó el portal local elRecado, los familiares del dijeron que a la víctima “la mataron de la nada”.
Los amigos del menor denunciaron que un efectivo disparó contra el adolescente que se intentó escapar del retén. “Lo mató el hijo de puta del policía. Luciano salía de jugar a la pelota y se iba a dormir. Lo tiraron de la moto y lo mataron. Desde la madrugada estuvo tirado en la calle. Arruinaron una familia”, dijeron los familiares.




