Tal como fue advertido, a principios de este año, por el Observatorio Participativo de Políticas Educativas, se ha hecho realidad el avance de los intereses especulativos particulares por sobre el derecho a la educación como bien público que hace al desarrollo y progreso de una sociedad.
Argumentando que el predio del Pellegrini, conocido por toda la comunidad Pilarense, estaría “ocioso, con parte de ocupaciones irregulares, susceptible de nuevas intrusiones” y considerando “los costos asociados de mantenimiento, pérdida de valor del mismo, ser un foco de inseguridad, como también el evidente perjuicio urbanístico y social” el Gobierno Nacional alentado por el intendente Nicolás Ducoté ha comenzado a avanzar cruentamente a fin de entregar los terrenos para negociados particulares.
Esto ha sido el resultado de una serie de artimañas orquestadas entre el Poder Ejecutivo local, la Nación y el Concejo Deliberante para trasladar la titularidad a la órbita local y así disponer sin dilaciones del bien y liquidarlo, sustrayéndolo del acceso público para llenar los bolsillos de unos pocos privatizándolo y quedar definitivamente vedado a la comunidad que lo usufructuaba con fines educativos y sociales.
Aquél lugar que fue donde se emplazaron dispositivos de la Secretaría Nacional de Niñez Adolescencia y Familia, de Programas educativos y de promoción social del Ministerio de Desarrollo Nacional, donde actualmente continúan con su tarea la Aldea de jóvenes para la Paz con un centro de formación profesional y parte de la prestigiosa Universidad de Buenos Aires, hoy, tristemente es noticia al irrumpir las topadoras, que terminan de devastarlo, para someterlo en provecho de unos pocos.
Una vez más la balanza de la justicia distributiva de recursos y oportunidades se inclina hacia el interés privado por sobre el interés público y el bienestar general, que hacen al crecimiento de un pueblo que, además sigue teniendo las brechas sociales más grandes del país.
Estas decisiones potencian la exclusión de los sectores de la población más desfavorecida en consonancia con una política neoliberal que mueve los “hilos invisibles” promoviendo negocios privados en detrimento del valor social, cultural y simbólico que tiene este tipos de espacios en el desarrollo de una comunidad.
Lamentamos ser testigos, de un hecho que explícitamente desconoce la identidad cultural pilarense, que cercena el acceso a espacios de ejercicio de derechos sociales y educativos, de manera tal que daña profundamente a nuestro pueblo avasallando los principios de equidad e igualdad de oportunidades. Esperamos que se escuchen la multiplicidad de voces y reclamos que procuran evitar perjuicios irreversibles atendiendo a que el peligro en la demora lesione definitivamente bienes y valores colectivos que corresponden por derecho a los pobladores que hicieron grande a nuestro Municipio Del Pilar.





