Osvaldo del Río, director de la consultora, adelantó que se esperan caídas similares en octubre y noviembre debido a que, durante esos meses de 2022, los volúmenes de venta fueron excepcionalmente altos. Sin embargo, a partir de diciembre, podría observarse una recuperación estadística, ya que la comparación será con un período de bajo consumo.
En términos mensuales, los volúmenes de consumo han mostrado estabilidad desde abril, sin una caída adicional pero también sin señales de recuperación. «Las bases altas del año pasado pesan mucho. Desde abril hasta ahora, los volúmenes están estables, ni caen ni crecen», explicó Del Río.
En lo que va del año, el consumo acumula una caída del 13%, mientras que, comparando los primeros nueve meses de 2023 con el mismo período de 2022, el retroceso es del 10%.
El informe también destaca diferencias entre los canales de venta. En el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), los supermercados vieron una baja del 19,4%, mientras que en los autoservicios y comercios independientes la caída fue solo del 4,5%, influenciada por los programas de control de precios que afectaron mayormente a los grandes supermercados. En el interior del país, los autoservicios y pequeños comercios sufrieron una baja más pronunciada del 30,8%, mientras que los supermercados registraron una caída del 22,9%.
Entre los rubros más afectados, los productos de consumo impulsivo lideran las caídas con un descenso del 32,3%, seguidos por las bebidas sin alcohol (-26,7%) y alcohólicas (-25,1%). El sector alimentario registró una baja del 19,6%, con mejor desempeño de los productos perecederos, que cayeron 16,8%. La categoría de limpieza de ropa y hogar también se contrajo un 16%, mientras que los productos de higiene y cosmética retrocedieron un 24,1%.
En el acumulado del año, la alimentación es el rubro que menos ha caído, con una baja del 7,7%, destacándose los productos perecederos, que acumulan una disminución del 7,2% desde enero.





