La empresa GEPSA, dedicada a la elaboración de alimentos balanceados para animales, confirmó el cierre definitivo de su fábrica, lo que dejó sin empleo a más de 80 trabajadores y generó una fuerte conmoción social en la región.
La planta, ubicada en el kilómetro 2 de la ruta 34, a la salida del centro de Pilar, fue durante décadas un referente en la producción de alimentos para mascotas y animales de producción. Sin embargo, la firma atravesaba una marcada caída en sus ventas desde octubre de 2025, situación que terminó por precipitar la decisión empresarial.
El cierre fue formalizado ante el Ministerio de Trabajo
La empresa comunicó oficialmente el cierre durante una audiencia en la Delegación Regional del Ministerio de Trabajo, donde argumentó que la baja sostenida en la demanda y la imposibilidad de encontrar un comprador para la planta volvieron inviable la continuidad productiva.
Según denunciaron los trabajadores, la noticia fue comunicada de manera abrupta, cuando gran parte del personal se encontraba de vacaciones, lo que profundizó la sorpresa y la preocupación entre las familias afectadas.
Reclamos laborales y conflicto gremial
Además del cierre de la fábrica de GEPSA en Pilar, los empleados denuncian deudas salariales, entre ellas el pago de la última quincena, el aguinaldo y las vacaciones, derechos laborales básicos que aún no fueron abonados.
Ante este escenario, un grupo de trabajadores permanece apostado en la puerta de la planta, a la espera de definiciones claras. Aunque algunos mantienen la esperanza de una eventual reapertura tras el receso de enero, el acta oficial de cierre no establece plazos ni menciona una posible reactivación.
El sindicato del sector rechazó la decisión empresarial y dejó asentada la reserva de acciones legales y gremiales para defender los puestos de trabajo y garantizar el cumplimiento de las obligaciones laborales.





