Como cada año, la llegada de las Fiestas se siente en la calle con alegría y entusiasmo. Pero más aún, luego de haber vivido unas últimas navidades signadas por la pandemia. De un año a esta parte, los resultados contundentes del plan de vacunación permiten que nos volvamos a encontrar con nuestros seres queridos, y la esperanza desplazó a la incertidumbre en las mesas de los vecinos.
En los barrios de Pilar, las organizaciones comunitarias le ponen solidaridad a la fecha y en las plazas se vive el espíritu navideño en el encuentro de los vecinos.
Es el caso del merendero «Jesús mi fiel amigo» del barrio El Faro, que prepara el almuerzo y la merienda a las familias de lunes a viernes. «Estamos haciendo una Navidad diferente para todos. El Municipio nos trajo para entregar regalos para los chicos, la comida, y cada familia también se podrá llevar a su casa. Acá también hacemos panificados y por eso hicimos pan dulces. En total somos nueve mujeres y también nuestros maridos e hijos colaboran para que sea posible», cuenta Soledad López.
El Municipio de Pilar, para acompañar a las familias en estas Fiestas, estuvo entregando cajas navideñas a los vecinos, y cenas navideñas en los comedores y merenderos de los barrios.
«Somos un grupo de mujeres unidas, nos comprometemos y ayudamos a la comunidad», dice Olga Verón, de 35 años. Su compañera, Belén Oviedo, agrega que «se siente bien ayudar a los chicos y a los abuelitos, que son los que más necesitan». En ese sentido, Candela Mora, con tan sólo 18 años, cuenta: «Estamos atentos no sólo al alimento sino también a poder entregarles un poco de alegría». De eso se trata esta Fiesta.
Los chicos y chicas son quienes viven la previa de esta fecha con más alegría. En los comedores de los barrios están presentes desde temprano. Se preparó el arbolito con regalos para ellos, en los que colaboró el municipio, que se sumarán a las cenas navideñas. El objetivo es que todos los niños tengan la posibilidad de festejar la Navidad, en el marco de las acciones que viene desplegando el Estado para garantizar derechos y generar una mayor inclusión.
En los días previos, por otro lado, también se organizaron, al igual que el año pasado, los talleres municipales de armado de arbolitos en las plazas, donde las familias se encontraron para pintar sus árboles personalizados. A eso se sumaron stands con la presencia de Papá Noel en distintos espacios públicos, por ejemplo de Villa Astolfi o Pinazo, donde los niños pudieron acercarse, vivir un momento de ilusión y llevarse a casa su foto navideña.
Ese espíritu de encuentro y solidaridad se vive especialmente esta fecha pero también todo el año. Desde el comedor de El Faro, afirma Carina Cardozo: «cocinar todos los días para tanta gente es un gran sacrificio pero se hace con amor. Con la pandemia aprendimos muchos valores y lo importante que es ayudar a quienes nos necesitan. Además de darles un plato de comida, compartimos un rato con ellos, les damos cariño, palabras de aliento. Agradecemos mucho al intendente y a toda su gente, nos acompañan para que nosotras podamos responder y ayudar a los vecinos».
Así, la unión y la esperanza se respiran en los más hondo de las organizaciones barriales, estando cerca de los vecinos.





