Desde el nuevo espacio, no dudaron en marcar distancia con el Gobierno nacional, al que calificaron como un “experimento de ajuste y crueldad”. En un comunicado oficial, señalaron que el Movimiento Derecho al Futuro busca “reconstruir la esperanza popular” ante un modelo que, según sostienen, promueve la especulación financiera, la concentración de la riqueza y la entrega a intereses extranjeros.
En el documento fundacional, el espacio reivindica la gestión de Kicillof como la principal resistencia frente a las políticas nacionales y describe a la provincia de Buenos Aires como “el escudo y la red que luchan por proteger los derechos de los bonaerenses ante un Estado desertor”, en alusión a los recortes de fondos y la desregulación impulsada por la administración de Javier Milei.
El movimiento convoca a “todas las tradiciones democráticas, populares y progresistas” con el objetivo de “luchar contra la resignación y poner al pueblo en movimiento”. Entre sus principales ejes se destacan la defensa del trabajo, el desarrollo de la producción agropecuaria e industrial, y la implementación de políticas públicas que combinen crecimiento económico con justicia social.
En un contexto de reconfiguración del peronismo, Kicillof busca proyectarse como un líder capaz de unificar el espacio y convertirse en un referente de la oposición. En su mensaje, el nuevo movimiento apela a conceptos tradicionales del justicialismo y llama a “forjar un país más justo, solidario y con oportunidades para todos”, con el objetivo de reconstruir “el sueño colectivo de una patria justa, libre y soberana”.





