El organismo estadístico volvió a medir la evolución de los precios con la canasta 2004/05, en medio de una fuerte polémica por la postergación del nuevo IPC, que debía debutar esta semana pero cuya publicación fue frenada por decisión del ministro de Economía, Luis “Toto” Caputo. La demora suma ruido en un contexto de creciente presión inflacionaria.
En términos interanuales, los precios avanzaron 32,4%, lo que implicó la tercera aceleración consecutiva y la suba más pronunciada de los últimos tres meses. Para los analistas, el dato marca un punto de inflexión preocupante.
“El dato de enero marca una clara detención del proceso de desinflación y se ve un proceso de aceleración en los precios. La presión sigue firme”, advirtió Leonardo Anzalone, economista del CEPEC.
Alimentos, tarifas y turismo empujan la suba
Por categorías, los precios estacionales lideraron el incremento con un salto del 5,7%, impulsados principalmente por el fuerte aumento de verduras y el impacto del turismo en plena temporada alta. En contraste, el IPC núcleo se ubicó en 2,6%, por debajo del promedio general, un dato que algunos economistas destacaron como el único alivio del informe.
“La buena noticia es que el IPC núcleo volvió a ubicarse por debajo del nivel general, algo que no se veía desde septiembre”, señaló Iván Cachanosky, de la Fundación Libertad y Progreso.
Los precios regulados también mostraron presión, con una suba del 2,4%, traccionados por ajustes en tarifas.
El Noreste, la región más golpeada
El análisis regional mostró un fuerte desbalance. El Noreste argentino registró una inflación del 3,8%, muy por encima del promedio nacional, explicada por aumentos del 13% en las tarifas de servicios públicos, según explicó Pedro Gerber, economista de la consultora PxQ. El resto de las regiones se movió en línea con el nivel general, aunque con fuertes disparidades internas.
Alimentos: el golpe más duro al bolsillo
El rubro alimentos y bebidas no alcohólicas volvió a ser el principal dolor de cabeza, con un aumento del 4,7% a nivel nacional. La suba estuvo impulsada por el encarecimiento sostenido de la carne, una tendencia que podría profundizarse tras el nuevo acuerdo comercial con Estados Unidos.
Las verduras, de fuerte componente estacional, mostraron subas extremas. En el Gran Buenos Aires, el incremento promedio fue del 28%, con casos alarmantes como el tomate, que se disparó 92% en un solo mes.
Por regiones, los alimentos treparon 5,1% en el GBA, 4,8% en el Noroeste y 4,5% en la región Pampeana, consolidando un nuevo golpe al poder adquisitivo, especialmente en los sectores más vulnerables.
Vivienda, alquileres y comunicación también en rojo
Otros rubros clave de la canasta también se ubicaron por encima del promedio. Comunicación aumentó 3,6% y Vivienda un 3%, categorías que iban a ganar mayor peso con el nuevo IPC basado en la ENGHo 2017/18, ahora postergado.
Dentro de vivienda, los alquileres mostraron un salto alarmante del 7,8%, casi triplicando la inflación general. La Patagonia lideró los aumentos, seguida por el Noroeste (7,4%) y el Noreste (7,2%). En la comparación interanual, los alquileres acumulan subas que van del 60% al 113%, según la región.
Turismo y consumo estacional presionan
El rubro Restaurantes y hoteles aumentó 4,1%, empujado por la fuerte demanda de las vacaciones de verano. Enero, el mes de mayor flujo turístico, volvió a trasladar ese impacto directamente a los precios.
Indumentaria, la excepción en caída
A contramano del resto de los rubros, prendas de vestir y calzado registraron una baja del 0,5% en enero. Sin embargo, el retroceso está lejos de ser una buena noticia: el sector textil es uno de los más afectados por la apertura de importaciones, que crecieron 291,8% durante 2025 y sumaron u$s789 millones, según datos de ABECEB.





