Dos días pasaron del 17 de noviembre, una fecha que paso a la historia grande del rugby pilarense y por sobre todo, a la historia grande del celeste de Caamaño.

Luego de un año muy regular para San Patricio, plagado de victorias y buen juego, llego el día, esa fecha que todos esperábamos, el repechaje por el ascenso a primera A. Este era el partido más importante de los últimos años para el celeste, y así se sentía en la previa, con un clima festivo y con todo el color, pero que al mismo tiempo se percibía esa tensión en el aire típica de los partidos definitorios.
Los 15 de Sanpa entraron a la cancha empujados por una multitud celeste y roja que acompaño hasta El Palomar, para hacer sentir a los jugadores que no estaban tan lejos de Caamaño, pero por su parte el conjunto local también estuvo acompañado por una enorme cantidad de gente que fue a alentar y a querer hacer pesar la localía en pos de un resultado positivo, por lo tanto, afuera de la cancha se vivió una fiesta de colores y emoción digna de un partido de tamaña magnitud.
En cuanto al juego, San Patricio se mostró aplomado y dominante desde el inicio pero sin poder demostrarlo en el marcador, hasta que un penal convertido por Federico Cacciabue rompió la paridad y puso el marcador 3-0 en favor del visitante. Dos penales más, en favor de San Patricio, y convertidos por el mismo Cacciabue pusieron el marcador de 9-0 que daba cierta tranquilidad, pero finalizando la primera parte, el equipo local logro anotar un Try que los puso de nuevo a tiro de la victoria. En el segundo tiempo, y cuando parecía que los locales se aproximaban al ingoal celeste con peligro, una jugada maravillosa de Cacciabue y una posterior asistencia para Agustín Noceda le dieron el try de la tranquilidad a San Patricio poniendo el marcador de 14-5, números cercanos pero que dependían de más de una anotación del local para dar vuelta el partido. Anotación que llegaría por parte de Sitas, con un penal convertido a pocos minutos del final, dejando así una diferencia de 6 puntos entre ambos, la cual a pesar de los intentos del local, no desapareció, terminando el partido con un marcador final de 14-8 en favor de San Patricio, resultado que le permitirá jugar la próxima temporada en Primera A de la URBA.
En cuanto terminó partido se vivió una fiesta, llena de llantos, abrazos, risas y festejos que disfrutaron, al menos, tres generaciones de simpatizantes y jugadores, que vieron y vivieron como un equipo plagado de jóvenes y con referentes históricos en puestos clave, pero por sobre todas las cosas, con mucha hambre de gloria, volvía a escribir una pagina de la historia grande del Club San Patricio.
Por Aquiles Acosta.





