Hace unos días atrás la Ministra de Educación porteña, manifestó públicamente que las personas cuya elección es la docencia «son de los sectores cada vez más bajos», agregando luego que “ eligen la carrera docente como tercera o cuarta opción luego de haber fracasado en otras carreras».
Estas declaraciones deben ser contundentemente repudiadas, por estar cargadas de una descalificación estigmatizante proveniente de convicciones clasistas y sesgadas, que se procuran imponer desmereciendo al sector de trabajadores y trabajadoras de la educación, quienes masivamente y sin dilaciones, han desplegado herramientas pedagógicas y han puesto todo su esfuerzo en readaptar la tarea en pos de los y las estudiantes, sin pausa y sin descanso, en tiempos de pandemia y a en tantas otras circunstancias, a través de la historia.
Deja entrever además una concepción mercantilista del desempeño profesional, ausente de una de las motivaciones fundantes de la tarea docente, como lo es la vocación. Seguramente no entenderá de empatía, de entrega, dedicación, ni de compromiso con la labor, con las y los demás. Más lejana aún estará, tal como lo ha demostrado, de poder vislumbrar que la patria es la otra y el otro.
Asimismo, en ocasiones, ha acusado a docentes de “militantes”, por promover la inclusión, la justica social y por estar allí, cuando y donde las y los estudiantes lo necesitan. Será entonces que seguramente muchas y muchos lo sean, militantes de la educación, de un sistema que aloje a todos y todas y que genere trayectorias formativas a partir del acceso a derechos y oportunidades.
Pareciera desconocer que todas y todos los docentes, luego de haber transitado su carrera se siguen capacitando a través de la formación continua, también fuera del horario de trabajo, y además a su costo, cuando lo hacen en instituciones privadas.
Aparenta evadir la responsabilidad que ha tenido la gestión de gobierno de su partido entre 2015 y 2019 al propiciar el empobrecimiento del sector docente, cuando al eliminar la paritaria federal, complicó la posibilidad de dar marco y asegurar las negociaciones salariales en todo el territorio nacional. Seguramente, además, la mayoría de las y los argentinos van quedando ubicados en sectores “cada vez más bajos “, luego de verse golpeados, tras el paso gobiernos neoliberales.
Resulta inaudito que la ministra Acuña desconozca a quienes han forjado a través de generaciones, la identidad nacional, con constancia, cada día, en cada rincón del país. Parece increíble que alguien que tiene la responsabilidad de guiar los destinos de la Educación en la Ciudad más populosa no comprenda que todo proyecto de desarrollo es inviable sin garantizar una educación de calidad para todas y todos sus habitantes y que en vez de fortalecer y empoderar a sus hacedores, los injurie de semejante manera.
Acertado ha sido el accionar de quienes la han denunciado ante el Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo (INADI) con motivo de sus declaraciones.
Este repudio entonces, pretende dejar explicitado el daño que causan este tipo de declaraciones, de quienes tienen el deber de servir a la sociedad como funcionarias y funcionarios públicos con grandes responsabilidades. También, procura evitar que estos dichos pasen desapercibidos y desalentar nuevos embates a futuro.
Es momento de recordarle a la señora Acuña que se educa con el ejemplo, y que en esta instancia, el suyo deja mucho que desear.




