Según la información emitida hoy por el Instituto Nacional de Estadística y Censos, el índice de pobreza se ubicó en 40,9% al cierre del primer semestre, en relación al mismo periodo del 2019 el incremento fue del 5,5 puntos porcentuales.
Por otro lado el índice de indigencia subió al 10,5% a diferencia del 7,7% de enero-junio del año anterior.
Como resultado de ambas mediciones, la economía tuvo una caída general del 19,1%, la desocupación aumentó al 13,1 %, del 10,6% anterior y la inflación al 42,8%.
El INDEC informó que al cierre del primer semestre de este año, el 30,4% de los hogares son pobres, con ingresos totales por familia de $ 25.759 mensuales, que no les alcanzó para comprar la canasta Básica total, estimada en $43.785.
Sobre un total de 2,8 millones de unidades relevadas por la Encuesta Permanente de Hogares (EPH), 754.000 viviendas se encontraban en situación de indigencia al cierre del primer semestre, con un ingreso mensual promedio de $ 10.301, contra una Canasta Básica Alimentaria de $ 17.625.
En el AMBA el Índice de Pobreza aumentó 3 puntos porcentuales en la Ciudad Autónoma (17,3%); mientras que en los partidos del Gran Buenos Aires el aumento fue de 7,7 puntos porcentuales (47,5%) con respecto al primer semestre de 2019.
El Índice de Pobreza del 40,9% es la medición más alta desde el primer semestre del 2004, cuando se ubicó en 44,3% en la salida de la crisis de la convertibilidad.
De esta forma, sobre una población estimada en 45 millones de personas, las cifras que brindó el indec proyectan que alrededor de 18 millones son pobres y que este número representa al 30,4% del total de los hogares.
Entre estos 18 millones de pobres, hay poco más de 4 millones que son indigentes, es decir que sus ingresos no les alcanzan para comer, y que explican el 8% del total de los hogares.





