A 24 años de la muerte de Gilda

La artista que se transformó en santa popular.

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Gilda

El 11 de octubre de 1961 nacía en la provincia de Buenos Aires Miriam
Alejandra Bianchi. Pasó su infancia entre Villa Devoto y Villa Lugano, estudió
para ser maestra jardinera, tuvo un matrimonio y dos hijos, pero sobre todo,
tenía una vocación que aún no había explorado y que la llamaba desde lo más
profundo de su ser.

Un día, se escuchó a sí misma y respondió a un anuncio en un diario, en el
cual pedían vocalistas para un grupo musical de género tropical. Su voz, hasta
ese momento oculta, y el entusiasmo con el que siempre había vivido

cautivaron a quienes estaban a cargo de la elección de la nueva integrante de
la banda. A partir de entonces, conocimos a Gilda.
Gilda era indefinible, porque a tanta alegría junta toda palabra le queda chica.
Siempre cerca de la gente, siempre dando y recibiendo el cariño y la felicidad
que todos tenemos guardada en algún lugar, y que ella sabía despertar. Iba
con su banda de acá para allá, llevando el entusiasmo de la cumbia de un lugar
a otro, concretando en cada show un punto de encuentro con lo mejor de las
personas.
Así fue como el 7 de septiembre de 1996, Gilda y su banda estaban en la ruta,
a bordo de un micro, de gira musical, y un a Mariel y de cuatro músicos del
grupo. Una tragedia que como todo hecho injusto e imposible de procesar
queda fuera de tiempo. Es el día de hoy que la gente le confía a Gilda sus
vidas, sus problemas, sus desafíos, sus voluntades, sus deseos. Es la santa de
la gente, la que tuvieron y tienen cerca, y la cual confían porque siempre estuvo
entre todos, como una más, siendo una luz.